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Acerca de Mōler por la Ecocosmopolita. 27-10-18

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Pueden leer la entrevista publicada en su página aquí o pueden leer la versión completa, sin ediciones ni cortes a continuación en esta misma página:

*Cuéntanos sobre las primeras gafas de madera Mōler. ¿De dónde vino la idea de hacer gafas de madera? *

Eso pasó cuando yo no estaba.

ENTRE OTRAS COSAS, QUIERO QUE ME CUENTES SOBRE LA REUTILIZACIÓN DE RESTOS DE MADERAS, Y QUÉ MADERAS.

Mōler empezó con restos de madera de la época de mi padre en la ebanistería y la carpintería, aprovechando la herramienta y maquinaria que aún tenía, pues permaneció con el contenido de su local aun después de cerrar su empresa para trasladarse a otro lugar. Tenía ébano de macassar y zebrano entre otras, pero desde el principio quiso hacer gafas con ébano y zebrano y esas fueron las que se usaron y se siguen usando. Más adelante, al tiempo, por mucha insistencia mía añadimos palo rosa y palisandro, aunque el palisandro no nos ha gustado usarlo. Ya no lo usaremos más a no ser que lo pidan específicamente.

*¿Cómo fueron esos primeros tiempos para la marca? Entiendo que no había muchas gafas de madera en el mercado entonces.*

CÓMO APRENDIERON DE LA NADA, CÓMO FUE RECIBIDA LA MARCA, QUÉ ALCANCE LLEGARON A TENER (CREO QUE ESTUVISTEIS EN MUCHAS ÓPTICAS, VERDAD?)

Pues al principio estuvimos en bastantes y fuimos muchos los que trabajábamos. Se apostó por ello. Tuvimos comerciales por toda España y en algún punto fuera de ella. Se consiguieron distribuir gafas por la península. El enfoque inicial de Mōler – gafas de madera fue a las ópticas. Con el tiempo y ya estando solos mi padre y yo nos dimos cuenta de que fue un craso error. Se hizo alguna buena venta antes, por ejemplo en tiendas de moda a lo primero en Brasil. También vendimos en gran número de ópticas aquí, pero nuestra experiencia con ellas ha sido bastante bochornosa y lamentable. A día de hoy, a la mayoría, no queremos verlas ni en pintura. Al menos, nosotros no lo buscamos. Aunque continuamos abiertos si alguna nueva o con las que aún mantenemos relación se anima, claro. Igual existe alguna pequeña posibilidad de entendernos y podemos luchar con ellas, aunque sabemos que es muy complicado. Ya fueron muchos los tiempos en los que íbamos en esa búsqueda cuando muchas ni nos abrían la puerta física de su negocio cuando íbamos, sin preguntarnos ni quiénes éramos ni lo que hacíamos. Eso pasaba y sigue pasando hasta en nuestra propia ciudad. Aun así, se llegaron a vender en diferentes lugares, pero el tiempo nos ha dicho muy claramente que ese no es nuestro sitio. Las ópticas, en general, no quieren algo como lo nuestro. Nada de marcas así. Aun haciendo nosotros el esfuerzo de trabajar no gratis, sino poniendo dinero y materiales para ellas. Nos tocaba vender las gafas por debajo de nuestro precio de coste para poder entrar.

La gente siempre ha aceptado muy bien nuestras gafas de madera, eso sí que es verdad. Desde el principio. Y eso se ha ido acrecentando con el paso del tiempo. Así que hemos ido directamente a ellos porque no vemos otra manera de llegar al cliente final. Hay como una laguna enorme, como un vacío existencial para los productos así, para las marcas como la nuestra. A día de hoy, todavía andamos buscando la manera, el lugar de llegar.

Aprendimos de la nada, sí, como dices. Jamás habíamos hecho gafas de madera. No somos ninguno óptico, ni oculistas, ni gafistas, ni gaferos ni ningún nombre que se pueda atribuir a hacer gafas de madera, que no existe. ¿O sí? ¿Somos hacedores de gafas de madera? Fíjate que no es ningún oficio. No es ningún trabajo. No tiene ni nombre.

Al final, como llevo diciendo tiempo, Mōler es un concepto. Y no tiene ningún significado concreto. Va cambiando, como yo mismo. Aunque yo cambio mucho más. O será el tiempo. O El envejecer de los tiempos. No sé. De alguna manera, hago cambiar o algo hace cambiar a Mōler por eso.

Tuvimos que aprender a hacerlas y continuamos aprendiendo. Con el tiempo, ha habido gran cantidad de cambios en nuestro proceso. Sobre todo, al principio en alguno de los pasos. Había, claro, cosas que no sabíamos hacer y nos las tuvimos que inventar. Indagando, buscando, equivocándonos, consiguiendo un producto inferior del que tuvimos a posterior y del que tenemos hoy en día. Luego, llegan los chinos y otros muchos hasta aquí mismo y cuando consigues algo después de volverte loco para sacarlo, te lo copian y se quedan tan panchos.

Y no pasa nada. La gente les aplaude, se llevan la pasta, la fama, los reconocimientos y los que han conseguido crear con tanto trabajo lo que ellos han copiado así estamos.

No hay más que verlo.

Pero bueno, nosotros no buscamos reconocimientos, ni fama, lo único que queremos es trabajar de esa manera y nada más. Dar un servicio y que la gente, y sólo la gente que así lo quiera, pueda llevar unas gafas nuestras. Si quisiéramos reconocimientos y fama lo podríamos haber conseguido también. Los premios y las cosas están ahí, tan sólo hay que pagarlas y hacer las cosas que hacen los demás. Está claro que, de otra manera, seríamos como todos ellos y Mōler no existiría conforme es ahora.

*Luego empezaron a llegar cada vez más gafas de madera, y el mercado cambió. Cuéntanos cómo fue esa transición y qué habéis hecho para adaptaros a los nuevos tiempos.*

Bueno, nosotros no nos hemos adaptado a nada. Somos unos inadaptados. Y eso ha sido por culpa mía. Mōler no se ha vendido en ningún momento. Yo siempre he sido un inadaptado en prácticamente todo y me está pasando también laboralmente.

Llegaron en masa las fabricaciones desde China y otras marcas sí cayeron en comprar gafas de madera allí, porque no había otra manera de tratar de sobrevivir. Marcas que hacían ellos sus propias gafas de madera, como nosotros y marcas que nacían nuevas y directamente ya su producto desde inicio era fabricado en China. Nada de diseñar, nada de fabricar. Eso es adaptarse al siglo 21. Al año 2018, 2017, 2016…y echa para atrás y al año 2019…y echa para adelante. Nosotros no. Aunque, desde el principio, los que estaban en Mōler bien tenían (o parecía) bastante claro que también querían hacerlo, pero yo me oponía y al continuar yo solo con esto, pues está a la vista que no lo he hecho.

No paran de decirme en el entorno que compre gafas a los chinos, mi padre no para. Me lo habrá dicho como un millón de veces. Pero yo me niego.

¿Transición? Como ves no ha existido ninguna transición en ese aspecto. Lo que podemos mencionar como tal es un cambio en mí y que me ha dado por hacer gafas de otras maneras. También muy a la contra de las personas que trabajan conmigo aunque sea indirectamente. O personas que están en otras facetas de mi trabajo. Que si ‘así no se va a ver la madera’, que si ‘se pierde la gracia de la madera’, etc. No había manera de hacer nada con mi padre y tuve que aprovechar una vez que estaba fuera para hacer dos colecciones nuevas de golpe; la Artistic collection y la 2018. Muy probablemente con él no hubiera sido posible. Por eso aproveché cuando no estaba. Igual que no es posible hacer muchas otras cosas que quiero hacer. Estas dos colecciones fueron un cambio muy representativo y muy grande para Mōler.

*Qué esperas transmitir con Mōler gafas y qué reivindica la marca.*

ME GUSTARÍA QUE HABLARAS DE ESE CONCEPTO DE LIBERTAD, ASÍ COMO DE LA DEFENSA DEL TRABAJO DEL ARTESANO.

Como esperar esperar, realmente, no espero nada. Lo que sí me hace gracia, al menos, como base, como el principio, como lo más necesario para trabajar, es dar un servicio. Vender gafas, que es algo que hace falta. Tanto para si tienes falta en la vista como si quieres protegerte del sol. Y, luego, pues me gusta mucho que el que las lleve se sienta a gusto con ellas. Me gusta que noten cosas en común con la marca. Que las hagan suyas. Sé de muy buena mano que quien tiene gafas nuestras así se encuentra. Halla con un producto hecho a propósito para él. Y así es. Algo que está hecho para sí. Ha podido elegir entre una cantidad muy razonable de modelos, acabados, lentes y combinaciones y, antes de eso, ha tenido que escogernos entre una muy abundante multitud de marcas que hay en el mercado. Está claro que el que elige Mōler es por todo eso; Se reconocen con nuestros valores, con nuestra idea, con nuestros pensamientos, con nuestros gustos, con nuestros diseños, con nuestra historia. Es que, son muchas cosas. Mōler ya no es explicable, al menos, para mí, para la idea que yo tengo de ello, con palabras. Así que ya va siendo hora de callarme. Como te decía antes, es un concepto que no tiene significado concreto. Y va cambiando. Ahora, por ejemplo, he aprendido a pintar y el significado lo da la pintura, o lo doy yo o alguien, pero con la pintura, con el acabado, con el mismo producto en sí y no hay nada más que hablar ni que escribir. Explicarlo es insultarme a mí, insultar a Mōler, insultar a las gafas e insultar al que está delante de ellas.

*Cuéntanos un poco sobre esas cosas que hacen de Mōler una empresa
sostenible.*

Nuestra actividad ‘sostenible’ para muchas de las empresas que peleamos por la ‘sostenibilidad’ no es. Lo que queremos es hacer al mundo sostenible y muchos lo hacemos sin ser sostenibles nosotros. No podemos sostener esto. No llegamos a ello. Lo más problemático es que los que queremos pelear por esto somos los más pequeños. Para nosotros no es sostenible, vaya. Como he escrito antes, muchas marcas tuvieron que, para adaptarse, comprar gafas a China. ¿Es eso, acaso, sostenibilidad? Eso cree la gente. Para mí no es sostenibilidad. La sostenibilidad no sólo busca el material con el que se hace algo. También es la felicidad de las personas que trabajan ese material, la felicidad de las personas que están en el mundo. La sostenibilidad de estas y del mundo en todos sus aspectos. Y está claro que no son igual de felices los que no son sostenibles que los que son sostenibles. Entonces, igual muchos otros son sostenibles y nosotros no somos nada sostenibles.

Si alguien lo que quiere es diseñar, fabricar y crear empresa y no puede, ¿es eso sostenible? No es sostenible. Eso va a crear una infelicidad, una insatisfacción en esa persona y en si hay alguien más trabajando en eso. Va a crear una destrucción de trabajo, de futuro, de economía, etc. Y así hay muchas marcas y muchos intentos de marcas y de empresas. Y miles de personas que no pueden hacer lo que quieren, ni lo que han estudiado ni para lo que están preparados. Y eso no es sostenible. No se sostiene, vamos, no hay más que ver cómo está todo.

La sostenibilidad también abarca a poder continuar intentando ser sostenibles y, como te cuento, no hay manera de continuar. No hay sitios para marcas así, no hay manera de crear empresa. Emprender en España se ha convertido en un acto heroico y mucho más si se intenta de esta maneras.

Nosotros, si tenemos que dar trabajo a alguien, lo hacemos de una manera en la que se sienta el sujeto contento, feliz, realizado tanto como persona como trabajador. Que venga a gusto a trabajar. Que se sienta bien. Que haga lo que le gusta y aquello para lo que se ha preparado y tanto le ha costado hacerlo, si es que es el caso. Que luego hay personas que no quieren prepararse para nada y no quieren ser nada y a mí me parece bien, también. No pasa nada. O, al menos, no quieren aquellos quienes no se preparan o no están dispuestos a hacerlo porque no desean realizar aquello que yo pueda darles en algún preciso momento. Esas personas, está más que claro, que no voy a obligarlas a que se pongan a hacer cosas que no quieren. Sólo que trabaje el que lo desee. Pero hay muchos queriendo hacerlo y no hay ni para ellos, ni muchas veces parece que para nadie. Eso no es sostenible. Luego hay más que excesiva gente en otros países que no quieren hacerlo y lo tienen que hacer por obligación. Eso no es sostenible para esos trabajadores. Sí será sostenible, entonces, para los empresarios y algunos derivados, conforme son. O para los derivados y los empresarios.

Por nuestra parte, la pelea por el comercio justo es grande. Desde siempre me ha enseñado mi padre, y es algo que he visto con mis propios ojos, que se puede generar movimiento y crear empresa a la vez que tratas bien a tus trabajadores, originas un buen ambiente y prestas productos y servicios de calidad al cliente final. Por mucho que él mismo se contradiga ahora y me anime a comprar fuera y a no fabricar ni diseñar. Por mucho que eso sea ofrecer algo que es una copia y que, muy probablemente esté hecho con no buenas prácticas de humanidad, comercio y sostenibilidad. Ya que en estos tiempos parece algo imposible y llega a parecer una utopía o, como decía antes, algo heroico el poder hacer de algo como Mōler una empresa sostenible por todos los costados de los que hablo. Pero eso es algo que me enseñó mi padre hace tiempo y sin supuestamente saber demasiado porque es una persona que no ha estudiado. Son cosas que se aprenden trabajando y estando al lado de personas como él. Siempre digo que la universidad sólo me enseñó dos cosas y fueron dos cosas que igual yo sólo pude ver mirando al trasfondo de ello y de soslayo; una es a hacer todo lo que no tengo que hacer y otra es a tener mucha, mucha, mucha, infinita, paciencia.

Así que una de mis peleas es por lo que me enseñó durante mucho tiempo mi padre y no por lo que pasa ahora. Por eso no me adapto. Nosotros hemos tenido trabajando gente en exclusión social, por ejemplo. Bueno, nosotros mismos estamos en exclusión social, también. Tampoco hay que buscar a nadie ni hacerlo lejos para eso. Hemos tenido personas que estaban en paro y hemos podido darles trabajo. Hemos enseñado a algunos a hacer lo que nosotros habíamos aprendido. Podrían haber aprendido un oficio, pero como te digo, ni es esto un oficio, ni tiene nombre ni es sostenible.

Entonces, nos toca reducirnos al material, que es por lo que supongo que me preguntabas y lo que esperaba la gente que contestara. Usamos madera, que es un material noble. Son gafas de madera de verdad. Nada de imitaciones. Nosotros, eso sí, somos completamente transparentes.

Nuestras maderas son de plantaciones sostenibles, pero es que ya hasta eso está en excesivo mal momento. Ébano macassar hay poco, es una madera muy cotizada, pero es también por su calidad. Cada vez va quedando menos. Es muy difícil de encontrar. Con el zebrano no pasaba eso, pero ya está empezando a pasar. Ya está la cosa mal. Al final no sé cómo vamos a acabar. El palo rosa fue algo que sí que es, aun, mucho más difícil de encontrar. Ahora ya no se vende en prácticamente ningún sitio. Nosotros, al estar metidos en el mundo de la madera por la ebanistería y la decoración, sabemos dónde puede haber. Hay palo rosa cortado de sobra, pero hay que buscarlo, encontrarlo y pagarlo. Lo que no hay ya son plantaciones o eso es lo que se dice. Es una madera con mucha historia. Se contrabandeó, dejó de existir, etc. Un desastre todo. Ahora tener algo con un palo rosa como el que nosotros tenemos es como un auténtico lujo, igual una reliquia.

Nosotros para hacer gafas necesitamos muy poca cantidad de madera. No nos la acabamos y ya te digo que cortado hay mucho. Ahora, el problema es que no quieren plantar. Hay miles y miles de kilómetros en muchos lugares donde poder hacerlo y no quieren. Parece que no interesa a los que andan en eso. Por lo tanto, encontrar maderas como el ébano de macassar, el palo rosa o el zebrano en sus máximas bellezas, se ha convertido en algo extremadamente complicado. Me puedo referir al ébano que teníamos las primeras partidas de gafas, cuando comenzamos. Del que teníamos todavía restos. No hemos vuelto a dar de nuevo con nada así. Aquellas gafas son irrepetibles. Son gafas con un ébano que ya no vemos por ningún sitio. Así que igual, si sigue habiendo algo de estas características es muy poco, rebuscando mucho y muy caro.

Ha habido dos cosas que me han pasado durante mi tiempo laboral. Una fue al principio, cuando empecé yo a comunicar en Mōler – gafas de madera. Y es que para mí comunicar sostenibilidad y pelear por el medio ambiente se convirtió en una obligación. Es como si algo me hubiera dicho que tuviera que hacerlo, que para eso estoy, que esta es mi lucha. Yo no lo busqué. Se fue dando. Desde ese momento ya no siento que tan sólo tenga que compartir gafas de madera, desde aquel momento son otras cosas. Yo no conocía tanto sobre todo esto. Es algo ahora ya arraigado a Mōler y las letras de Mōler llevan eso. Yo no puedo quitarlo. Hay como unas fuerzas que me lo impiden. Igual que me impiden que las gafas de madera las hagan otros en China y que nuestros modelos sean los mismos que otros muchos modelos de otras marcas, con los mismos materiales, los mismos procesos, los mismos acabados, las mismas lentes, etc. Todo eso no va conmigo. Al menos, de momento. Espero continuar con ello.

La otra cosa que me pasó fue hace muy poco y es respecto a lo que a la comunicación y distribución de lo que yo entiendo como los productos de autor se refiere. En este caso me vino con la publicación de mi libro. Sentí que si tenía que ser yo quien lo publicara, quien lo llevara a la gente, así debía de ser, ya que parece ser que nadie más lo hace. Esto lo explico aquí.

Bueno, y añadir que, por supuesto, todo lo que hacemos es con material que no contamina. Odio el petróleo y no entrará jamás en Mōler. Nunca digas nunca, dicen. Bueno, yo he puesto ‘jamás’ y eso es lo que pienso a día de hoy. Y lo pienso con esta rotundidad. Si me haces la entrevista mañana no sé qué pasará. Además, todos los acabados son con materiales al agua. Los acabados de nuestras gafas, los que las conocen ya saben cómo son. Están igual de acabadas que un mueble de lujo. Trabajamos todo de la misma manera.

*Además de Mōler gafas, habéis vuelto a hacer ebanistería y tenéis unos altavoces de madera que parecen ser una pasada. Explícanos esta faceta.*

En 2016 creamos by Mōler, donde lanzamos unos amplificadores naturales para los móviles. Hicimos varios modelos. Unos tienen forma básica y en otros nos enredamos más e hicimos alguno con formas de cosas reales como muebles, figuras geométricas e, incluso, tenemos un modelo en forma de guitarra española. Luego, más tarde, sacamos otros dos que, a la vez de amplificar, tienen otra función y hacen de soporte. De soporte para leer o para visualizar contenido. Viene bien, por ejemplo, para ver vídeos. Más adelante nos volvimos a enredar y añadimos combinaciones de maderas en algunos modelos y al final del proceso hicimos un monóculo con forma de flor y unos llaveros con forma del modelo Nueva Alhambra con distintas maderas. Lo del monóculo está curioso porque ni en las ópticas habían visto ninguno así y menos hecho con madera. Los hicimos con zebrano. Al final es todo dar palos de ciego porque lo que vas a vender y lo que más hemos vendido, de hecho, es lo más sencillo; los primeros que hicimos. El básico. En cuanto les metes alguna cosa más para embellecer o para complicar o cambiar el asunto de alguna manera, estás completamente perdido.

Está todo en nuestra web www.moler.es. By Mōler tiene su propio apartado como también lo tiene Cayuela Design que, ya que me preguntas es una empresa que abrimos en 2017 y donde hemos vuelto a hacer por cuenta propia decoraciones de carpintería y mobiliario. Además, ambas marcas tienen sus propias cuentas de redes antisociales y son @bymoler y @cayueladesign. La de las gafas de madera es @molergafas.

*Y en tu tiempo libre, si existe, escribes. ¿Sobre qué escribes y dónde podemos leerte?*

Bueno, en mi tiempo libre y no tan libre, si es que se le puede llamar a eso tiempo libre, porque muy libre no es, escribo. Aunque yo encontré la libertad o algo que se asemeja mucho a la idea que alguien pueda tener sobre la libertad, escribiendo.

Una de las cosas que hago y que haya dado a conocer públicamente aparte de Mōler, by Mōler y Cayuela Design es la escritura. Pero no siempre es, ni mucho menos, en mi tiempo libre. Ocurre cuando se me encienden los demonios o me hierve la sangre o la cabeza está a punto de estallarme o todo eso u otras cosas y muchas más a la vez. O quizás sólo una, pero todavía no sé decirte cuál. Llevo tiempo tratando de averiguarlo pero no hay manera. Puede pillarme en el wc, trabajando, en una fiesta, duchándome, comiendo, intentando dormir… (estas tres últimas pasan muchas más veces de las que desearía). Lo hago para sobrevivir o, directamente, para renacer. Digo que unas veces escribo para no morir del todo y las otras escribo con la sangre de mi muerte.

Algo me dice que tengo que hacerlo, más bien, algo o alguien me obliga a hacerlo. No lo hago porque quiero, porque uno en sus plenas facultades mentales no se pone en el año 2018 estando el mundo como está a escribir esas cosas, a hacer marcas como las que tengo yo y, encima, a pelear por todo ello. Eso es cosa de enfermos. Entonces, igual, el caso de verdad sería ver si yo estoy en mis plenas facultades mentales.

Se puede leer, de momento, una pequeña parte de lo que he escrito, en un libro que he publicado donde reúno algunos de mis primeros escritos. Lo lancé al mercado creo que por Marzo o así. Abril, no sé. Ya hace. Lo titulé El envejecer de los tiempos y está disponible, entre otros sitios, en una página web que hice concretamente para esto y alguna cosa más: www.victorlopezautor.com

Desde luego, y de esto he podido darme cuenta hace no mucho, que todo lo que hago fuera de la escritura y que, incomprensiblemente, la gente hace públicamente saber que tanto le gusta, se basa en lo que escribo, vamos. Que son mis pensamientos, mis reflexiones, mis indagaciones, mis entrañas, mis vísceras.

He ahí todo.

Un comentario de “Acerca de Mōler por la Ecocosmopolita. 27-10-18

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